TUAC acoge con satisfacción el lanzamiento de una nueva herramienta de la OCDE sobre Conducta Empresarial Responsable para una Transición Justa, proporcionando orientaciones concretas sobre cómo las empresas multinacionales deben prevenir, abordar y remediar los posibles impactos sociales adversos de la acción climática en línea con las Directrices de la OCDE. Es mucho lo que está en juego: las actividades y cadenas de suministro de tan sólo 157 grandes multinacionales representan hasta el 60% del total de las emisiones industriales mundiales.
Aunque las referencias a la «transición justa» en los informes financieros y no financieros de las empresas han aumentado considerablemente en los últimos años, su aplicación sigue estando muy retrasada. Aumenta la preocupación por el riesgo de un «lavado de cara de la transición justa», ya que los compromisos de las empresas no suelen ajustarse a las normas clave. Una evaluación de la Alianza Mundial para la Evaluación Comparativa de 180 empresas de sectores altamente emisores descubrió que sólo el 6% demostraba un compromiso genuino con los trabajadores afectados por la transición.
TUAC y sus afiliados presionaron a la OCDE durante todo el proceso de redacción – a lo largo de un año y medio- para garantizar que los derechos de los trabajadores y la negociación colectiva se integren en el centro de la herramienta, en consonancia con las Directrices de la OIT de 2015 y el Acuerdo de París. La herramienta establece «acciones clave» específicas para las empresas, subraya la importancia de una participación significativa de las partes interesadas y reconoce que la implicación de los sindicatos es fundamental en cada etapa de la transición, desde el diseño de planes de transición justa a nivel de empresa hasta las decisiones sobre la desvinculación de las actividades altamente emisoras. Establece que la desvinculación sólo debe llevarse a cabo como último recurso, después de haber explorado todas las alternativas y en consulta con las organizaciones de trabajadores, con una compensación adecuada por la pérdida de puestos de trabajo.
Esta nueva herramienta de la OCDE colma una importante laguna política y ofrece orientaciones concretas para la acción empresarial. La verdadera prueba para esta herramienta es si las empresas actúan en consecuencia. Demasiadas empresas han adoptado el lenguaje de la transición justa mientras hacen poco por proteger a los trabajadores y a las comunidades afectadas por el cambio a una economía baja en carbono. Los sindicatos estarán muy atentos y seguirán exigiendo responsabilidades a las multinacionales cuando las orientaciones no vayan acompañadas de acciones.
