Los derechos de los trabajadores en toda América Latina y el Caribe están sufriendo un retroceso alarmante. En el Diálogo Ministerial celebrado en Madrid el 1 de julio, el TUAC instó a los gobiernos a garantizar que el Programa Regional de la OCDE se convierta en una verdadera fuerza para proteger a los trabajadores y combatir la desigualdad.
Los sindicatos señalan una marcada división en toda la región. Brasil y Colombia demuestran que las políticas adecuadas dan resultados: la ampliación de la negociación colectiva, el fortalecimiento de los mecanismos de fijación salarial y de los derechos laborales, así como la ampliación de la protección social, han logrado avances reales en la lucha contra la pobreza y la informalidad. El TUAC contrasta esta situación con el deterioro que se observa en otros lugares, donde el Estado de derecho se ve amenazado, la sindicalización entraña riesgos para los trabajadores y los dirigentes sindicales, y se violan los derechos laborales fundamentales.
El Índice Mundial de Derechos de la CSI de 2026 lo corrobora. Panamá figura ahora entre los diez peores países del mundo para los trabajadores, tras haber bajado de la categoría 4 a la 5, lo que refleja un patrón de violaciones sistémicas. Entre los casos documentados, el Gobierno respondió a las huelgas de los sindicatos de docentes por los derechos de pensión con una represión generalizada —que incluyó palizas, detenciones arbitrarias y retención de salarios— dirigida contra docentes, trabajadores del sector bananero y comunidades indígenas. Argentina también ha descendido a una calificación de 5. El TUAC advierte de que América Latina concentra el mayor número de casos ante el Comité de Aplicación de Normas de la OIT este año, entre ellos presuntas violaciones de los derechos laborales fundamentales en Argentina, Colombia y Panamá.
Cuando los gobiernos responden con represión a los trabajadores que ejercen sus derechos, la OCDE debe marcar el camino —utilizando el Programa Regional como instrumento para defender la democracia e impulsar mejoras concretas en la vida de los trabajadores— y no limitarse a promover la cooperación económica.
El TUAC establece tres prioridades para el Programa: situar en el centro el trabajo digno, la lucha contra la desigualdad y la inclusión social; integrar la libertad de asociación y la negociación colectiva como pilares fundamentales de la democracia y la buena gobernanza; y promover la responsabilidad de las empresas, entre otras cosas mediante la aplicación efectiva de las Directrices de la OCDE para las empresas multinacionales.
Más allá del Programa Regional, el TUAC insta a la OCDE y a los gobiernos de América Latina y el Caribe a que ratifiquen el Convenio n.º 193 de la OIT, recientemente adoptado, sobre el trabajo decente en la economía de plataformas, el primer tratado internacional vinculante sobre el trabajo en plataformas. El TUAC —que ha incorporado tres nuevas organizaciones afiliadas de Colombia, Costa Rica y Perú en los últimos dos años— seguirá impulsando esta agenda, entre otros foros, en la próxima Cumbre Ministerial de América Latina y el Caribe que se celebrará en Montevideo (Uruguay) los días 29 y 30 de septiembre.
