TUAC acoge con satisfacción las nuevas pruebas de la OCDE que confirman que unos sindicatos fuertes y una amplia cobertura de la negociación colectiva están vinculados a niveles más bajos de comercio ilícito de productos falsificados. El nuevo informe, «De las falsificaciones al trabajo forzoso», refuerza la posición que mantienen desde hace tiempo los sindicatos de que la capacitación de los trabajadores es fundamental para hacer frente a la explotación y la criminalidad.
Las conclusiones del informe son reveladoras. Muestran que el comercio de falsificaciones -valorado en cerca de medio billón de dólares estadounidenses al año- y la explotación laboral son fenómenos que se refuerzan mutuamente. Los países identificados con mayor frecuencia como fuentes de mercancías falsificadas presentan, por lo general, niveles más elevados de trabajo infantil, incluidas formas peligrosas, junto con una mayor prevalencia del empleo informal, jornadas laborales más largas, protecciones laborales más débiles, mayor incidencia de lesiones laborales mortales y trabajo forzoso.
Las conclusiones de la OCDE sobre la representación de los trabajadores son especialmente significativas. Tanto la densidad sindical como la cobertura de la negociación colectiva se correlacionan negativamente con la intensidad del comercio ilícito, lo que confirma que unos sindicatos fuertes y una amplia cobertura son herramientas esenciales para proteger y reforzar los derechos de los trabajadores, al tiempo que reducen el margen de maniobra para las operaciones comerciales delictivas que infringen los derechos humanos y laborales fundamentales. Una débil aplicabilidad de la ley, que da lugar a altos niveles de informalidad, así como unos salarios mínimos muy bajos también están asociados a una mayor actividad del comercio ilícito.
Sin embargo, las recomendaciones de la OCDE se centran en la gobernanza laboral, las inspecciones y la conducta empresarial responsable, guardando un notable silencio sobre los derechos sindicales y de negociación colectiva. El TUAC reta a la OCDE a ir más allá y alinear sus recomendaciones con sus propias conclusiones.
El comercio ilícito se nutre de la explotación humana y del pisoteo de los derechos de los trabajadores. Dar voz a los trabajadores es el paso más fundamental para garantizar la dignidad, unas mejores condiciones laborales y la legalidad. Este informe confirma lo que los sindicatos sostienen desde hace tiempo: unos sindicatos fuertes y la negociación colectiva reducen el espacio para las empresas delictivas. Esto debería ser una prioridad obvia para todos los gobiernos que quieran luchar contra el comercio ilícito y la corrupción.
