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La protección del empleo funciona: un nuevo informe del TUAC cuestiona los argumentos a favor de la desregulación

El TUAC ha publicado un informe de políticas exhaustivo en el que desmonta la renovada campaña a favor de la desregulación del mercado laboral en toda la OCDE, recurriendo a un amplio conjunto de datos —incluidos los propios estudios de la OCDE— para rebatir la afirmación de que debilitar ...

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El TUAC ha publicado un informe de políticas exhaustivo en el que desmonta la renovada campaña a favor de la desregulación del mercado laboral en toda la OCDE, recurriendo a un amplio conjunto de datos —incluidos los propios estudios de la OCDE— para rebatir la afirmación de que debilitar la protección del empleo fomenta el crecimiento.

Los sindicatos sostienen que una protección laboral sólida no aumenta el desempleo ni frena la creación de empleo. Por el contrario, determina el patrón de ajuste del mercado laboral, amortiguando las recesiones en lugar de dictar si las personas trabajan o no. El informe «Perspectivas del empleo 2025» de la OCDE refuerza esta idea: los cambios voluntarios de empleo impulsan la productividad, mientras que los cambios involuntarios —que se multiplicarían si se debilitaran las protecciones— anulan en gran medida esas ganancias.

El TUAC rechaza el argumento de que unas protecciones sólidas para los trabajadores fijos alimenten la dualidad del mercado laboral, y destaca que dicha dualidad viene determinada por la brecha en materia de protecciones entre los distintos tipos de contrato —una postura que la propia OCDE ha respaldado—. La reforma española de 2021, que restringió los contratos temporales en favor de los indefinidos, constituye un ejemplo claro: la OCDE valoró este cambio como un paso en la dirección correcta.

La desregulación resulta igualmente insuficiente como vía para la formalización. A nivel mundial, alrededor de dos mil millones de personas, más del 60 % de la población activa, trabajan en el sector informal, y la mayoría carece por completo de empleador. Los trabajadores por cuenta propia, los trabajadores domésticos y los pequeños agricultores no obtienen ningún beneficio de la reducción de los costes de cumplimiento normativo. Los sindicatos insisten en que necesitan una ampliación de los derechos y la protección social, no una merma de las normas para quienes ya las disfrutan.

Los beneficios se concentran en los niveles superiores incluso cuando las reformas parecen impulsar la productividad. Un estudio de la OCDE sobre la reforma italiana de 2015 reveló que la productividad en las empresas afectadas aumentó una media del 1 % anual; sin embargo, la participación salarial se redujo hasta un 0,7 %, y las ganancias recayeron en los empresarios en lugar de en los trabajadores. Tampoco respaldan los datos la afirmación, expresada en las Perspectivas Económicas de la OCDE de diciembre de 2025, de que las protecciones laborales de Europa expliquen su retraso en la inversión en IA, ya que los análisis de la OCDE apuntan, por el contrario, a los mercados de capitales, la inversión pública y los ecosistemas de innovación.

El debilitamiento de la protección laboral es una decisión política con claros ganadores y perdedores. Los datos demuestran que los ganadores son los empresarios y los accionistas, no los trabajadores.

— Veronica Nilsson, Secretaria General del TUAC

En un artículo complementario para la revista IPS Journal, el TUAC sostiene que lo que está en juego va más allá de la economía: la seguridad laboral es la base de la salud, la formación de una familia y la confianza en las instituciones democráticas.

Lea el informe de políticas del TUAC: «La protección del empleo funciona: argumentos en contra de la desregulación del mercado laboral» (PDF).

Lea el artículo publicado en IPS Journal: «Menos derechos, más beneficios».